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viernes, 25 de diciembre de 2009

QUERCUS ALPESTRIS BOISS. QUEJIGO DE MONTAÑA


Publico esta foto de quercus alpestris tomada en la sierra de Córdoba, para desmitificar la imagen que la Junta ha querido transmitir del legendario Quercus alpestris o quejigo de las montañas...etc etc, esta imagen idílica de árbol relicto exclusivo de la sierra de las nieves nos ha despistado a todos y solo responde a una maniobra de marketing institucional de la Costa del Sol que no contentos con provocar su destrucción a base de urbanizaciones dudosamente legales también acuden a la naturaleza para atraer más al turismo y así de paso limpiar su imagen de especuladores inmobiliarios.
La maniobra de la Junta consiste en basarse en los apuntes del primer botánico que encontró y describió al taxón e ignorar en términos de distribución, estación y temperamento de la especie el resto de trabajos, autores, científicos..que desde su descubrimiento en la Sierra de las Nieves por Boissier en el s XIX han ido con prudencia y años de investigación ampliando su área de distribución y matizando las condiciones ambientales de su hábitat ideal esbozadas por Boissier, todo esto con la finalidad de "vendernos la moto" de la existencia a 10 minutos de la costa del sol de una especie única y exclusiva de esa zona.

Sin embargo ejemplares puros de esta especie crecen (o malviven) en las inmediaciones de Córdoba, Algeciras, Almonaster o Calera de León, Willkomm la cita en Antequera y Vicioso en toda Sierra Morena llegando hasta el interior de Ciudad Real y en la s
ierra de Segura, Camus cita híbridos en la provincia de Barcelona, los cuales son desestimados por Vicioso.

En lineas generales Quercus Alpestris sería un endemismo ibero-magrebí propio del piso termo-mesomediterráneo húmedo del extremo sur de la península cuya área de distribución es disyunta y arroja poca luz sobre su verdadera fenología.

Propio de bosques húmedos caducifolios no demasiado fríos, recibe la competencia de las frondosas subtropicales (q canariensis) en las zonas más térmicas, y de las coníferas, melojos y q faginea en las más continentales, lo cual lo hace bastante frágil y dependiente de acciones de conservación que deberían darse no solo en la Sª de Tolox sino en todas su ubicaciones.

Podemos considerar su actual área de distribución como el resultado de movimientos de regresión y expansión provocados por las glaciaciones (pausas en la corriente del golfo) e interglaciaciones (periodos en los que la laurisilva lo desplaza a cotas más altas, de ahí el bosquete de la sierra de Tolox a 1800 m de altitud)

Por último de los Alcornocales destaco la faciación más lobulada de la especie que a menudo se confunde con Quercus canariensis lo cual no tiene cabida dada la forma característica de una y otra hoja, ancha en su extremo en alpestris y alargada y apuntada en canariensis, zona basal ancha y lobulada en canariensis y estrecha y de margen entero en alpestris, aparte del tamaño inferior de la hoja en alpestris. Denota sin embargo cierta introgresión con algún otro quercus de hoja grande dada el inusual tamaño de la hoja (9-11 cm) ya fuera con canariensis o pyrenaica un estudio detallado del indumento foliar lo determinaría facilmente

Observese la diferencia entre unas hojas y otras dentro de un mismo individuo y de una misma rama, característica inherente de Quercus alpestris

domingo, 4 de octubre de 2009

ESTUDIO DE QUERCUS PYRENAICA EN CARDEÑA MONTORO




















zona real de distribución..../.... Zona potencial de distribución

Por fin encontramos un estudio serio acerca de la singular, no tanto por su emplazamiento sino por su estado y uso de suelo que recibe, poblacion de roble melojo en el parque natural sierra de Cardeña-Montoro


La zona fue recientemente transformada (años 50 aprox) en una dehesa por lo que aun merece la pena estudiar los vestigios que del bosque primitivo hayan podido dejar los ****** que fueron capaces de destrozarlo y convertirlo en un defecadero de vacas y cerdos (los defensores de la dehesa nos advierten de que podria haber sido peor, podrian no haber dejado siquiera los 100 achaparrados arbolicos que dejaron por hectárea, si es verdad, que torpe soy: muchas gracias señores de la dehesa, son ustedes unos grandes defensores de la naturaleza)


Los 100 arboles por hectárea de la dehesa media española apenas alcanzan a dar sombra al 5% del terreno que ocupan, las lluvias que no son captadas por la arboleda o matorral que debiera haber fluyen bravas provocando erosión y estancamiento en las vaguadas, llanos y rañas de las dehesas que se encuentran a cotas menores y se produce el fenomeno de la seca de la encina por la propagación de la phitophtora cinamonni y otros hongos que aprovechan el estrés que sufre el árbol cuando sus raices se enfrentan a periodos prolongados de anaerobia por el estancamiento pudiendo llegar a morir y en verano con la sequia tienen que afrontar el estrés hídrico, y asi año tras año.

Aún así la administración sigue promoviendo esta especie de suicidio forestal como modelo de desarrollo rural etc etc sin que nos demos cuenta de que lo que promueven es la explotación latifundista de toda la vida con 4 o 5 arboles para hacer bonito (y dar de comer a los cochinos, los de los latifundistas claro!!), nadie se atreve a decir la verdad y es que nuestras jovenes (en terminos ecoforestales) dehesas (las mas vetustas tienen 120 años) morirán, todas, encalveceran igual que lo hace un hombre joven destinado a ser calvo, más tarde o más temprano, sin que los intentos de regeneración, tímidos y sin duda insuficientes, puedan recuperar el paisaje ni en lo más mínimo

Aún estamos a tiempo de, a través de estudios como este poner sobre la mesa la verdad de la dehesa


El estudio de los hermanos Castillo Marín revela una area potencial del melojo más de 4 veces superior a la actual (lo cual atestigua la toponimia local) si bien no toda la culpa es de la dehesa, otros aprovechamientos agro-silvo-ganaderos debieron tener algo que ver. Los comentarios locales hablan de una preservación del roble en esta zona por falta de explotacion real de sus dueños. Mientras que en fincas vecinas los robles se hicieron leña o apeas y se vendieron, dejando las encinas o el terreno libre para pasto o bien plantaron alcornoque, especie que resiste esa pluviometría y da mejor rendimiento. Esos dueños eran la iglesia. A Dios lo que es de Dios y gracias a la iglesia algunos parajes siguen siendo parajes y no catastrofes ecológicas.


Asi pues el habitat del robledal galaico portugués como lo define la directiva hábitat debería abarcar la práctica totalidad del parque natural de Cardeña Montoro (hasta 3300 has de zona potencial y 10000 de influencia) y no aparecer de forma tan relicta (unas 350 has, influyendo sobre unas 2000 has), gracias a este trabajo podemos ser conscientes de la transformación del medio tan radical en este ultimo siglo.

La zona está protegida como Parque Natural, sin embargo algún político listillo a la hora de delimitar el LIC de Sierra de Cardeña-Montoro excluyó y marginó a los robledales de Quercus pyrenaica que son precisamente lo más frágil y delicado que guarda el parque despues del lince (y tambien buena parte del hábitat del felino), por ello el LIC se denomina zona suroeste de la sierra bla bla bla para especificar que a los robles de la Venta del Charco les pueden ir dando matarile sin que ningún comisario europeo les pida cuentas por una sola apea sacada de sus viejos troncos. Me gustaria que en los presupuestos se haga lo mismo y a la hora de repartir los billetes del LIC se delimite tambien con tanta concreción al grupo de trabajo este y al otro y nada para el político de turno que lo unico que hace es actuar como un pelele yendo siempre al sol que más calienta

jueves, 17 de septiembre de 2009

POSIBLE ROBLE ANDALUZ EN TERUEL


















La posibilidad es remota puesto que las hojas del posible quercus canariensis turolense son de un individuo juvenil. A su lado las hojas de otro individuo juvenil de roble andaluz de la sierra de Córdoba, para comparar.

Sin duda sería más acertado dar por hibrido pyrenaicaxfaginea al ejemplar que nos muestran desde Teruel, pero soñar con una posible cita aragonesa de nuestro subtropical roble podría suscitar una curiosa polémica botánica